sábado, 22 de octubre de 2016

¿ QUE PASA CUANDO ALGUIEN SE VA DE NUESTRAS VIDAS .

¿Qué pasa cuando alguien se va de nuestras vidas?

Muchas veces pasamos por situaciones tan malas que sólo quisiéramos despertar y descubrir que todo fue un mal sueño, ¿verdad?

El dolor es muy grande cuando se ha querido tanto, cuando se ha vivido grandes emociones, cuando soñamos que todo era para siempre porque nunca en nuestras bocas estuvo la palabra “adiós”…
La canción que les traigo nos muestra el dolor de la partida de alguien, es lo más parecido al luto que llevamos en nuestro corazón cuando esa persona que tanto amamos ya no está en nuestra vida. ¿Qué hacer cuando se van de nuestras vidas?
Seguir amigas, hay que seguir adelante .Adiós Si ves que de esa relación nada más tienes o tienen para darte, hay que saber decir adiós.

Sé que es difícil, que no es fácil seguir adelante, pero no debemos caer en cama o bajo depresión, hay que ser valiente y tratar de continuar.

Nunca es fácil volver a comenzar, porque ¿a dónde llevas todo ese dolor? Pues como dice la canción, “en un rincón del alma” allí donde se guardan los recuerdos, las alegrías, las tristezas de ese amor que ya se fue.

Cada día siguiente será peor hasta que un día después de extrañar tanto te darás cuenta que debes continuar. Seguramente muchas veces intentarás volver, quizás llamar, o puede que intentes volver a verle… ¿Pero para qué? ¿No es eso continuar tratando de salvar lo que ya no se tiene?

Creo que cuando una de las dos partes pone un final a una relación es que ya algo ha muerto, algo ya se fue, querer continuar con eso sólo es masoquismo, ya debemos saber parar y decir “hasta luego”, saber seguir adelante por nosotras mismas

Recuerda que la peor parte se vive por las noches, porque es cuando más sola te sientes, cuando más piensas en lo mucho que lo extrañas.

Pero te diré algo, nunca lo olvidarás, nunca, pero dejarás de extrañarlo, dejarás pasar las cosas, y volverás a comenzar otra etapa de la vida. Te volverás más desconfiada, más triste… pero Dios en su inmensa misericordia te dará fuerza, que nunca falte una oración para tu vida y los que te rodean, recuerda que estamos contigo, que esta tu casa virtual está para ti con todas tus cosas, te queremos tal como vienes.

Y a seguir adelante amig@s, que siempre que se nos cierra una puerta se nos abre una ventana.. .
A ser felices, es difícil amiga, yo lo sé, pero hay que salir de ese hoyo en el que estamos metidas, te podemos ayudar pero la parte más importante eres tú, porque eres la principal protagonista de esta triste situación.

Recuerda:
Mañana será otro día… y siempre está la persona correcta esperando por ti..
Te lo aseguro, la tristeza se marchará, la calma volverá, y ese corazón volverá a sentir amor, con algo de nostalgias…

miércoles, 19 de octubre de 2016

UN GRITO EN SILENCIO

En la víspera de recordar el sexto aniversario del accidente de la mina San José y su exitoso rescate, nos es imperioso decir:

-Gracias, Chile, por la fuerza en la oración que protegió nuestra vida;

-por no dejarnos atrapados a 700 metros bajo tierra;

-por invertir recursos humanos para conseguir el rescate;

-por creer en el amor a la vida, especialmente en la nuestra.

A seis años de la terrible catástrofe minera de la San José, agradecemos a Dios y al pueblo de Chile por la energía de amor, de esperanza y de vida que recibimos durante los 70 días que permanecimos atrapados, que logró lo imposible gracias a que la Madre Tierra dio a luz a 33 hombres mineros que había refugiado, con amor, en su vientre.

Agradecemos a la Misericordia de Dios por habernos permitido la gracia de volver a nacer y encontrar vida y no la muerte.

Gracias, Chile, por la solidaridad, la dignidad y el respeto a la vida que remece fuertemente el corazón de toda su gente.

Rogamos a la Divina Misericordia que nuestro país siga conservando y protegiendo el derecho a la vida y que no vulnere a los que no tienen voz, a los que emiten un grito en silencio. A los que se les ha negado el derecho a existir.

Como chilenos, no aceptamos leyes que no respeten la vida humana, leyes que carecen de solidaridad y de amor.

Nos hace falta una reflexión más profunda sobre la importancia de existir. No quisiéramos imaginar qué hubiese sido de nosotros, los 33 hombres mineros, si aquel fatídico 5 de agosto la sentencia de muerte hubiera resultado nuestro único refugio.

Apelando a este hermoso sentimiento de amor que Chile manifestó para con nosotros, los mineros, hoy nos sentimos en la obligación de decir a los entes correspondientes que, como mineros rescatados, no deseamos que se atente contra la vida ni que se promulguen leyes que no permitan el derecho a vivir y a existir en Chile. Decimos un fuerte "No" a la ley de aborto.

Que el amor nos refugie, que la solidaridad sea nuestro amparo, y que Dios los bendiga por siempre.

Álex Vega; Ariel Ticona; Carlos Mamani; Carlos Barrios;
Darío Segovia; Daniel Herrera; Edison Peña; Esteban Rojas;
Florencio Ávalos; Franklin Lobos; Juan Carlos Aguilar; Luis Urzúa;
Mario Gómez; Mario Sepúlveda; Omar Reygadas; Osmán Araya;
Pablo Rojas; Pedro Cortez; Raúl Bustos; Renán Ávalos;
Richard Villarroel; Víctor Zamora

LA RELIGION EN LA ESFERA PUBLICA

La diputada Camila Vallejo anunció la semana pasada un proyecto que busca modificar el artículo 95 y 255 del reglamento de la Cámara Baja, para así reemplazar "en nombre de Dios y la patria", por "en representación del pueblo de Chile, se abre la sesión". En diciembre de 2013, Cristóbal Bellolio reclamaba por el pesebre instalado en La Moneda, pues en "las democracias liberales y seculares han llegado a la conclusión que no es bueno usar la política para promover una visión religiosa sobre las demás. Al auspiciar la narrativa que emana del pesebre, el Estado de Chile viola su deber de imparcialidad o neutralidad religiosa". Hace poco, Daniel Matamala afirmó que "llegó la hora de que el Estado se emancipe del último vestigio de su sujeción a la Iglesia Católica, y que deje de subcontratar en ella esta ceremonia", en referencia al tedeum. Desde esta perspectiva, la religión (no solo la cristiana) es un odioso lastre del pasado que hay que erradicar, pues su sola presencia resta autonomía y libertad a los ciudadanos.

Esta discusión no es nueva. Ya Kant, en su opúsculo "¿Qué es Ilustración?" (1784), expresaba que para alcanzar la "mayoría de edad", es decir, la liberación de la nefasta coacción de "terceros", que impiden al hombre salir de su "autoculpable minoría de edad", es necesario superar la pereza y cobardía, porque ambas impiden pensar por sí mismo. El sapere aude kantiano exige como punto de partida, por ejemplo, la "emancipación" de la religión.

Los partidarios de reducir los espacios de la religión argumentan que al separarse en 1925 el Estado de la Iglesia, cualquier manifestación religiosa en la esfera pública sería ilegítima. Cabe recordar que el Estado chileno se define como laico, no como ateo, por ende, el argumento de la separación entre ambos estamentos no es concluyente, pues como dijeron los obispos en 1925: "el Estado se separa en Chile de la Iglesia; pero la Iglesia no se separará del Estado y permanecerá pronta a servirlo; a atender el bien del pueblo; a procurar el orden social, a acudir en ayuda de todos..." (Pastoral colectiva de los obispos chilenos, de 20 de septiembre de 1925). Nos guste o no, el 79% de los chilenos afirma creer en Dios, según la Encuesta Bicentenario. Por lo tanto, no podemos desconocer el aporte de la religión en nuestro país o la influencia que ella ha ejercido en muchos "servidores de la patria", partiendo por O'Higgins, que se encomendó a la Virgen del Carmen.

¿Es legítimo, entonces, que la religión participe de la esfera pública? El muy citado Rawls valora a la postre el aporte de las doctrinas comprehensivas razonables de carácter religioso. Según él, a partir de la declaración Dignitatis Humanae la misma Iglesia Católica aceptaría el "paradigma liberal", con la salvaguarda de la libertad de conciencia. Habermas también admite el rol positivo normativo de la religión. Él acepta que en la esfera pública informal los creyentes podrían expresar y justificar sus convicciones en un lenguaje religioso, si no les es posible encontrar traducciones seculares para ellas. El llamado "giro habermasiano" implica que los ciudadanos seculares (como Bellolio o Matamala) deberían abrirse a la verdad que puedan encontrar en los planteamientos religiosos. Se colige de esto que una sana convivencia democrática exige el respetar los ritos y creencias dentro del marco del bien común. Estaremos de acuerdo en que un pesebre, un tedeum ecuménico o invocar a Dios al inicio de las sesiones de la Cámara no lo alteran.

Eugenio Yáñez
Académico Universidad San Sebastián
Vocero Fundación Voces Católicas

CHILENOS CREYENTES Y NO CREYENTE.


La diputada Camila Vallejo anuncia una solicitud para que constitucionalmente no se permita usar alguna formulación religiosa al inaugurar sesiones del Senado y la Cámara de Diputados. Argumenta diciendo que la tradición viva, de ya doscientos años, no es compatible con el respeto a la pluralidad de concepciones filosóficas en Chile. En efecto, numerosos compatriotas se declaran agnósticos o ateos. Pero también es evidente que la gran mayoría de los chilenos creen en la existencia de Dios.

Además, puesto que la señora Vallejo es diputada comunista, procede rememorar que, siguiendo una sostenida tradición comunista, algunos dirigentes, y no pocos militantes, han sido y son creyentes en que hay un Dios actuante en la historia. Por mi parte, conozco jefes de los bailes religiosos que pertenecen al mismo partido que la diputada.

Agrego dos anotaciones: la destacada secretaria general del Partido Comunista Gladys Marín fue genuina y ferviente peregrina al santuario mariano de Andacollo. Otro caso es Violeta Parra. Ella fue militante del Partido Comunista; sin embargo, en una ocasión gritó que solo era "militante de Dios". Incluso he escuchado decir a algunos correligionarios de la diputada Vallejo que "el mejor defensor de los pobres es Dios". Además, todos los diputados comunistas, en más de alguna ocasión, con cierta solemnidad, votaron en pro de decisiones que implicaron un firme respeto institucional y público a chilenos que creen y viven como cristianos. Nótese que no me refiero solo a los católicos. Con gratitud, incluyo a todas las iglesias evangélicas. Y también incluyo a todos los judíos creyentes, y en una visión más comprensiva, tampoco se debiera excluir a los no tan numerosos creyentes del islam tolerante.

La ocasión para estas líneas es la recia y bellísima nueva declaración de los 22 mineros rescatados de aquella fatídica mina en Copiapó. En su documento ellos reiteran su visión teocéntrica de la historia vital y cotidiana. Terminan ellos con lo que también es un grito de chilenía: "Que Dios bendiga por siempre nuestra solidaridad", en nuestra patria.

P. Joaquín Alliende L.

DESALOJAR A DIOS DEL PARLAMENTO : ¿ A QUE DIOS ?

Ahora quieren eliminar a Dios de las sesiones del hemiciclo. Puede ser atendible. Pero, ¿habrá una idea sostenible detrás o será solo una muestra anticlerical más con visos de populismo político antirreligioso, ese que hace que hoy se quemen y apedreen las iglesias? También una suerte de secularización social, agresiva y belicosa, que limita toda conversación ponderada sobre el tema.

Camila Vallejo dice que "no puede ser que siendo Chile un Estado laico, definido como tal hace más de un siglo, nos obliguen a todos los parlamentarios a abrir las sesiones en nombre de Dios, siendo que muchos no profesamos la fe o tenemos creencias de religiones distintas". ¿A qué fe se refiere? ¿Sabrá que lo laico no implica no creer en Dios? Laico es quien no pertenece al clero; la mayor parte de los católicos, los protestantes y los judíos son laicos.

Han cambiado mucho los tiempos, y las condiciones del ateísmo son muy diferentes hoy a las de hace apenas treinta años. En el siglo XIX el ateísmo era combativo, duro, y en el siglo XX, teórico. El filósofo español Carlos Marmelada califica el del tercer milenio como "ateísmo indiferente", porque Dios no sería una pregunta fundamental para la gente de hoy; gente -término de filiación masiva, que excluye a unos pocos estudiosos- que adoptaría el ateísmo más como un acto de voluntad que como consecuencia de un raciocinio informado. Muchos se declaran ateos sin entender por qué, sin saber siquiera que nadie ha podido demostrar las tesis del ateísmo, como tampoco las tesis de la creencia en Dios. Así, el ateísmo resulta ser, simplemente, otra creencia, que consiste en "no creer".

Es muy interesante el libro de Marmelada "El dios de los ateos" (2015, editorial Stella Maris), un estudio respetuoso y profundo donde queda claro que el Dios que rechazan los ateos no es el Dios de los cristianos, sino el Dios imaginado por los filósofos. El Dios inmaterial de los cristianos no es el que niegan los ateos, sino la concepción de Dios de la teología racionalista, un Dios imposible e implacable como el de Kant, por ejemplo. Se equivocan otra vez, escribe Marmelada, cuando se piensa que los cristianos dicen que Dios es el Ser: "error histórico, porque esta era la opinión de Hegel". Tampoco Dios es un ser que es causa de sí mismo, como pensaron Spinoza, Nietzsche y Sartre. Eso sería imposible. Así, los argumentos teóricos ateos de los siglos XIX y XX se han vuelto inconsistentes, y por eso en nuestro siglo tales argumentos se han trasladado a la ciencia. Hoy resulta que Dios no existe porque el universo no tiene contornos en el espacio y el tiempo, o porque tiene origen, pero no causa.

Es habitual pensar que tal vez la ciencia pudiera demostrar que Dios no existe, pero eso hasta ahora no ha ocurrido. Primero, porque la ciencia se preocupa solo de procesos materiales -"tránsitos de un estado de materia o energía a otro"-, y la idea de Dios de los cristianos -también la de los judíos y la de los musulmanes- es inmaterial. Hay que escuchar hablar a Francis Collins, estudioso del genoma humano, quien tras todos sus trabajos finalmente declaró que "debe existir un principio absoluto que trasciende la naturaleza". Un misterio, en suma, que no podremos dilucidar. Es en nombre de ese misterio intangible, creador y bondadoso, que se abren las sesiones en el Parlamento.

Juan Antonio Muñoz H.

DIOS HA MUERTO

Lo que ha planteado la diputada Camila Vallejo no es acerca de la verdad de la existencia de Dios, ni acerca de lo acertado o erróneo de la fe, ni tampoco acerca del lugar que las creencias religiosas deben poseer en la vida humana..."

Carlos Peña

Camila Vallejo ha presentado un proyecto de ley para suprimir la invocación a Dios en el inicio de las sesiones legislativas.
Parlamentarios de izquierda (Osvaldo Andrade), de derecha (Ward, Edwards) y ni de izquierda ni de derecha (Goic, Zaldívar) pusieron el grito en el cielo: la propuesta no tiene sentido, es inconducente, absurda -dijeron a coro. Y algunos comentaristas agregaron: ¡Es banal! ¿Acaso no hay cosas más urgentes de las que preocuparse? ¿Por qué negar a Dios o rechazar las creencias que la mayor parte de la gente posee?

Todos ellos se equivocan.

Lo que ha planteado la diputada Camila Vallejo no es acerca de la verdad de la existencia de Dios, ni acerca de lo acertado o erróneo de la fe, ni tampoco acerca del lugar que las creencias religiosas deben poseer en la vida humana, ni menos acerca de la apertura que cada uno puede tener ante el misterio.

Nada de eso.

Lo que la diputada ha planteado es algo más simple: cuál ha de ser el lugar que Dios -exista o no exista- ha de poseer en la esfera pública. Si acaso ha de presidirla o si ha de ser puesto al margen de ella.
Las sociedades modernas se caracterizan por ser sociedades plurales, ámbitos en los que florecen distintas y muy diversas formas de acercarse al misterio de la existencia. La sociología clásica subraya este hecho: el tránsito desde la sociedad tradicional a la moderna ha consistido en el abandono de un puñado de creencias comunes y en el reemplazo de ellas por creencias y convicciones forjadas al amparo de la individualidad de cada uno. Eso es lo que suele decirse cuando se afirma que Dios ha muerto (una frase que se hizo popular con la obra de Hegel y de Nietzsche). Ninguno lo ha explicado mejor que Max Weber: en la sociedad moderna, dijo él, el único Dios ha sido sustituido por un panteón ante el que cada uno elige.
Esa característica de la sociedad moderna (¿qué esperaban de la modernización capitalista?) plantea un problema público de la máxima importancia: ¿Cuáles deben ser las reglas y los ritos que orienten la vida en común y que presidan las instituciones?
Como es obvio, esas reglas y esos ritos han de ser unos que hagan sentido, que resulten significativos para todos, que logren orientar la conducta de todos los partícipes y no solo de algunos de ellos, por mayoritarios que sean (el interés de la mayoría nunca es una razón para negar a los individuos el mismo respeto). El Congreso Nacional, la esfera pública por antonomasia, es justamente aquel ámbito en el que todos los partícipes de la vida social se reconocen una misma condición de igualdad. Se trata de un espacio hasta cierto punto artificial que hace posible la vida compartida en un mundo en el que la diversidad parece ser la regla.
La pregunta entonces que cabe hacer es si acaso en un mundo como ese la invocación a Dios resulta adecuada, si es capaz de orientar significativamente la conducta de todos los partícipes.

La respuesta -obvia- es que no.

Es verdad que en Chile la mayor parte de las personas son creyentes sinceros y que la creencia en Dios, especialmente católica, está tan extendida que incluso hay quienes no tienen problema alguno en leer a Marx y oír la misa al mismo tiempo; empuñar la mano izquierda en alto y participar de una procesión; murmurar La Marsellesa y cantar al mismo tiempo Perdón Oh Dios Mío/ Perdón e indulgencia. Pero como la conducta de la mayoría no es una razón para imponer una creencia, esta circunstancia resulta del todo irrelevante.
También es verdad que hay una larga tradición de invocación a Dios en las prácticas republicanas; pero como el pasado no justifica por sí mismo lo que se hace en el presente (salvo que se atribuya al pasado un valor en virtud de una razón independiente), esta circunstancia también debe descartarse.
Y, en fin, no cabe duda que es propio de la condición humana preocuparse por el misterio, asomarse a lo numinoso (la expresión es de Rudolf Otto) e inclinarse ante las nubes de la existencia; pero nada de esto quedará impedido por suprimir la invocación a Dios de las sesiones legislativas.

Porque lo que la diputada Vallejo sugiere discutir (que parece banal, pero no lo es) es solo qué reglas habrán de presidir la vida compartida, qué valores son comunes, y si tiene sentido seguir invocando a Dios en medio de una sociedad tan plural que ha convertido las iglesias en tumbas y monumentos fúnebres de Dios.

Al extremo que hoy día Él parece sobrevivir solo en el Congreso Nacional.

martes, 18 de octubre de 2016

DEMOCRATAS NO PUEDEN CONFIARSE EN LAS ENCUESTAS.


"La razón por la que sigo nervioso ante la posibilidad de que Donald Trump gane a pesar de la actual ventaja de cuatro puntos de Hillary Clinton en las encuestas -sí, adivinaron bien, creo que Trump sería un Presidente mentalmente inestable..."

Andrés Oppenheimer

Tras los sorpresivos resultados del plebiscito de paz en Colombia y el voto del Brexit en Gran Bretaña -en que casi todas las encuestas se equivocaron- hay que preguntarse si algo similar podría ocurrir en las elecciones de Estados Unidos. Y la respuesta es sí.

La razón por la que sigo nervioso ante la posibilidad de que Donald Trump gane a pesar de la actual ventaja de cuatro puntos de Hillary Clinton en las encuestas -sí, adivinaron bien, creo que Trump sería un Presidente mentalmente inestable, errático y peligroso- es simple: las encuestas no son lo que solían ser.

"Cada día es más difícil encuestar científicamente y conseguir resultados que sean confiables, sobre todo cuando hablamos de encuestas telefónicas", me dijo el veterano encuestador Sergio Bendixen, fundador de la firma encuestadora Bendixen & Amandi. "La gente está harta de recibir llamadas de encuestadores, y muchos ya no responden".

Bendixen dice que el porcentaje de personas que contestan las llamadas de los encuestadores ha disminuido dramáticamente en las ultimas décadas. Mientras que un 80 por ciento de los estadounidenses respondía a las llamadas de los encuestadores hace cincuenta años, solo un 30 por ciento hoy responde a llamadas realizadas por encuestadores de carne y hueso, y solo un 10 por ciento contesta llamadas automatizadas, afirma.

"El proceso de las encuestas está en crisis en todo el mundo", me dijo Bendixen. "Incluso aquellos que dicen que son probables votantes a menudo no lo son. A mucha gente le da vergüenza decirle a un encuestador que no va a votar".

Nate Silver, el experto en estadísticas que predijo los resultados de los 50 estados en las elecciones del 2012 para el New York Times y que ahora es el editor de FiveThirtyEight.com, admitió el año pasado que "encuestar se está volviendo cada vez más difícil".

"El porcentaje de gente que responde a encuestas telefónicas ha estado declinando durante años, y está a menudo en menos de dos dígitos", escribió. "Las relativamente pocas personas que responden a las encuestas pueden no ser representativas de la mayoría".

En Colombia, las más importantes firmas encuestadoras -Gallup, Ipsos Napoleón Franco y Cifras y Tendencias- pronosticaron que el acuerdo de paz ganaría por un margen de entre 24 y 30 puntos porcentuales.

Después de la votación en Colombia, muchos analistas dijeron que el voto en contra de los acuerdos había ganado porque la complacencia entre los votantes de "Sí" condujo a que muchos de ellos se quedaran en sus casas el día de la votación. Además, un alto abstencionismo, el hecho de que los partidarios del "No" estaban más motivados que sus rivales y el mal tiempo en las zonas costeras donde el voto de "Sí" era fuerte también condujeron al resultado inesperado, dijeron. Pero pocos mencionaron que las encuestas son cada vez menos fiables.

Cuando le pregunté a Bendixen si lo mismo podría ocurrir en Estados Unidos, me dijo: "Sí, aunque la diferencia es que en Estados Unidos hay muchas más encuestadoras profesionales que en otros países, que buscan muestras representativas de la población".

Hay unas 15 grandes firmas encuestadoras en Estados Unidos, y cuando la mayoría de ellas muestra resultados similares, uno puede suponer que tienen razón, agregó.

"Hoy, la mayoría de las encuestas muestran que Clinton está adelante", me dijo Bendixen, quien ha trabajado principalmente para candidatos demócratas. "Pero, ¿podría ganar Trump? No es probable, pero es posible".

Mi opinión: Estoy de acuerdo. Como en Colombia, existe la posibilidad de que el 8 de noviembre veamos una tasa de abstención mayor que la normal, y una complacencia generalizada de los votantes de Clinton que llevaría a muchos de ellos a quedarse en casa.

A eso hay que sumarle el hecho de que los partidarios de Trump están más motivados para salir a votar que los de Clinton, y que las encuestas de hoy sean menos precisas que en el pasado porque hay menos personas que respondan a las llamadas de los encuestadores. A pesar de que Clinton está arriba en las encuestas, no se puede descartar que gane Trump, y que el próximo Presidente de Estados Unidos sea un payaso egomaníaco y autócrata.