martes, 26 de enero de 2016

26 Enero 2016- Vacaciones



Llegue de mis vacaciones, escogí para ello un lugar no muy alejado pero muy acogedor, y lo más importante es que la compañía es insuperable.
Muchos abrazos y pasenla bien.

LA NIEBLA

Masaoka Shiki
Ah, si me vuelvo,
ese que se pasa ya
no es sino bruma.
(trad: Octavio Paz)
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Matsuo Bashō
Es primavera:
la colina sin nombre
entre la niebla.
(trad: Eikichi Hayashiya y Octavio Paz)
 .
Yosa Buson
Niebla matutina:
Como la pintura de un sueño,
Los hombres siguen su camino.
(Trad: Alan Jofre Khoury)
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lunes, 7 de diciembre de 2015

Perdimos


"Las fallas policiales y políticas, sin embargo, no esconden la culpabilidad de los dirigentes del fútbol. Los cambios en los reglamentos han tendido siempre a evitar las sanciones a los clubes cuyas barras provocan los desmanes..."

Aldo Schiappacasse

Fracasó, y rotundamente, el Gobierno. Sus modificaciones a la Ley de Control de la Violencia en los Estadios nacieron muertas y no produjeron un cambio porque no atacaban el problema de la manera correcta. El Plan Estadio Seguro es verborragia innecesaria y vana y el enfoque no solo es equivocado, sino además irritante por su obsesión con las definiciones y los detalles, olvidando los temas de fondo. Ayer, en el Estadio Elías Figueroa, quedó en claro que por más requisitos que se soliciten para los partidos de estas características, las fallas se producen por la inoperancia y la ingenuidad de quienes deben implementarlas.

Por eso las fuerzas policiales han dado una nueva y evidente demostración de su fracaso. La tardía reacción en Playa Ancha no tiene explicaciones ni atenuantes, y pone en evidencia una planificación que es de reacción y no de prevención. La policía ha sido una víctima más de las barras y debe asumir la increíble precariedad de sus procedimientos. Si alguien perdió esta guerra en las trincheras, en la calle y en los hechos son los carabineros, que se esmeraron para hacerles más difícil la asistencia al estadio a los buenos hinchas, pero jamás frenaron la raíz del problema. Ayer, en el primer balance policial -una hora y media después del partido- había cuatro detenidos.

Las fallas policiales y políticas, sin embargo, no esconden la culpabilidad de los dirigentes del fútbol. Los cambios en los reglamentos han tendido siempre a evitar las sanciones a los clubes cuyas barras provocan los desmanes. No hay, en la estructura de nuestras sociedades anónimas hoy, nada que los haga responsables de los actos de sus hinchadas. Y, lo que es peor, el diagnóstico directivo siempre es el mismo: son delincuentes que operan al margen de las instituciones, y mientras esa sea la postura, la solución estará cada vez más lejana.

Luego de los incidentes, en Valparaíso y en Santiago, llegaron rápido a la solución de siempre: hay que evitar la hinchada visitante. Luego vendrá una solución más radical: hay que evitar las hinchadas, jugar solo para la televisión, que les va a evitar problemas y les va a entregar el mismo dinero. Decirles ineficientes sería poco, porque han escondido sus faltas escondidos en faldas ajenas.

Pero la mejor demostración de que esta guerra ya está perdida la dan los jugadores y los cuerpos técnicos. Después de ganar el torneo sin jugar, después del último arrugue de la Universidad Católica, no hubo ni un solo reproche, lamento o queja de los jugadores de Colo Colo, que festejaban en el estadio, casi como un desafío ante la inoperancia de sus rivales, las críticas de la prensa y la sensación de que eran víctimas de una conspiración.

Porque los verdaderos protagonistas del fútbol -los que juegan, lo planifican, lo definen- ignoran, despreocupados, que el espectáculo lindo, luminoso, familiar y apasionado que todos quisimos se murió hace rato. Esta guerra la perdimos, de manera total y dolorosa, hace mucho rato. Asumirlo sería más valiente y productivo. 

jueves, 3 de diciembre de 2015

NO NECESITAMOS JOVENES PERFECTOS PERO SI CON MORAL


La moral se está perdiendo porque la sociedad no la exige. No permitas que tu hija crezca sin ella, porque la vida sí la demanda.

Denhi Chaney

Cuando yo era adolescente mi mamá me decía que, cuando ella era joven, muchos de los problemas que yo enfrentaba no eran tan nocivos. Por ejemplo, me decía que no conocía a nadie que usara drogas, y aunque sabía bien que existía el sexo antes del matrimonio, la mayoría de las jóvenes decidía abstenerse y por ende no conocía a nadie que hubiera tenido un embarazo a tan temprana edad. No existía la pornografía en una pantalla, y tampoco se hablaba tanto de la adicción. Los tiempos han cambiado, y aunque las cosas estaban complicadas cuando yo era adolescente, las adolescentes de hoy en día enfrentan situaciones todavía más difíciles.

La sociedad está cambiando y no del todo para bien. Ahora se acepta, y hasta se valora, la liberación sexual, el uso de drogas, el que la mujer no sea delicada, sino que se exprese a través de groserías o vulgaridades. Es mi opinión que tenemos la responsabilidad como madres enseñarle a nuestras hijas que los principios morales nunca pasarán de moda, y que son estos valores los que llevan a la felicidad y estabilidad tanto del núcleo familiar como de la sociedad en sí. A continuación te presento algunos de estos valores que estamos olvidando y que necesitamos recuperar desesperadamente.

1. El decoro y la modestia

Parece ser que entre más enseñas, más mujer eres. No entiendo esta percepción ya que mujer de verdad es aquella que valora su cuerpo; es aquella que sabe no se le da libremente al primero que toca la puerta. Mientras creo que es importante mencionar que claro como mujeres somos seres sexuales también, pero esta sexualidad se solía mostrar solo cuando existía la promesa de siempre, y el deseo de estar juntos ante la ley y ante Dios. Enseña a tu hija a no dejar la modestia ni el decoro de lado, enséñale que la promesa de siempre no es una fantasía sino una realidad para aquellas que lo buscan y lo exigen de quien toca su puerta.

Relee: El efecto bikini en la mente de los hombres. Cosas que toda mujer debería saber.

2. Lo que significa ser femenina

Parece que hoy día, mientras más violenta y más agresiva mucho mejor. No quiero decir que una mujer no debe de tener ninguna de estas características ya que existen situaciones en donde estas no solo son buenas, sino que necesarias. Pero lo que sí quiero decir es que estas cualidades están suplantando a las características que se consideran femeninas tales como: la ternura, el cuidar de niños, la sensibilidad, sentir emociones, la delicadeza entre muchas otras que deberíamos de sentirnos orgullosas de tener. Enséñale a tu hija que estas características son lo que la hacen diferente de un hombre, que son preciadas, deseadas, y necesarias en esta sociedad.

Relee: Femenina o feminista. ¿Tienes que escoger?

3. La mujer no solo vale por su cuerpo

Me cuesta decirlo, pero la realidad es que las mujeres aceptan de conformidad lo que la sociedad ofrece como suficiente: lo único que importa es tu cuerpo; tu capacidad de ser sexual es tu característica más deseada; un hombre no necesita ofrecerte nada especial para compartir con él algo tan especial y sagrado. Éstas y otras ideas que hacen ver a la mujer como un objeto, me hacen decir: "¡Suficiente!" No permitas que tu hija se conforme con la imagen que le dictan los medios. Es necesario que sepa su valía y que no se conforme con nada menos.

Relee: Si una voz interna te dice que no eres suficientemente bella, tienes que mirar este vídeo.

No necesitas preocuparte que tu hija sea perfecta. La sociedad no necesita perfección, pero sí muchas mujeres con valores altos, con valores que estén en cimientos firmes, ya que lo tú le enseñes tendrá un impacto en generaciones por venir.

viernes, 20 de noviembre de 2015

LA ALEGRIA DE SER CATOLICO.


El Papa Francisco ha preguntado al mundo: ¿Qué estoy haciendo yo para comunicar a los demás la alegría del encuentro con el Señor, la alegría de pertenecer a la Iglesia? ¡Proclamar y dar testimonio de la fe no es una cuestión de unos pocos, se refiere también a mí, a ti, a cada uno de nosotros!".

Los católicos en Chile hemos oído el llamado del Papa Francisco y por eso este sábado 21, a las 12:00 hrs., "La alegría de ser católico" copará la Alameda de color, alegría y paz. Será una caminata desde la Plaza Italia hasta la iglesia de San Francisco, donde toda la ciudadanía tiene cabida. La invitación es a la gente a salir a la calle a demostrar nuestra fe y nuestra alegría por ser católicos y porque queremos vivir en un país y en un mundo más tolerante, más respetuoso y en paz, tal como Jesucristo nos enseñó.

Hemos visto en los últimos días imágenes que nos llegan de Europa y Medio Oriente que nos han conmocionado profundamente, hechos violentos engendrados en la discriminación, la exclusión, la marginación, la vulneración y en el desamor. El rostro de niños, niñas, hombres y mujeres abatidos por el sufrimiento, la intolerancia y la violencia han copado los titulares y han traspasado la frontera de las razas, las creencias, las religiones y los estilos de vida. Esto lleva a preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo para alcanzar una sociedad más solidaria, igualitaria, respetuosa y tolerante? ¿Qué hacemos en nuestras familias, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros vecinos para convivir con respeto, cordialidad y tolerancia?

Ignacio Leiva
Danae Navia
Víctor Ramírez
Orfelina Sepúlveda
Grupo de Voceros La Alegría de Ser Catól

miércoles, 18 de noviembre de 2015

MITOS Y FALSEDADES SOBRE LA ARAUCANIA,

Su tesis de trabajo en torno a la historia araucana se sustenta en una investigación difícil de desmentir toda vez que está realizada con metodología científica que no permite interpretaciones antojadizas de las fuentes...

Una reciente publicación del historiador Sergio Villalobos, Premio Nacional 1992, en torno a la historia del pueblo araucano, vuelve sobre un tópico en el que ha sido insistente: la tergiversación del pasado de dicho pueblo que ha venido realizando el movimiento indigenista que busca reivindicar una supuesta deuda histórica de la nación chilena con el mundo mapuche.

Hay en este trabajo del investigador un planteamiento teórico y metodológico que busca situar los hechos largamente estudiados por él en una nueva perspectiva, aquella que entrega el concepto -de aplicación universal- de "historia fronteriza", en donde el choque de dos culturas diferentes durante largo tiempo origina un proceso de transculturación que afecta a ambas partes, produciéndose una asimilación de mutuo beneficio, que va desde lo más doméstico a lo más significativo. Unas relaciones fronterizas que muestran que, para el caso del choque entre españoles y araucanos, la guerra fue solo uno de los muchos tipos de intercambio que existieron, no siendo tampoco más relevante que el comercio, el mestizaje, el idioma, la industria y los múltiples usos y costumbres que se fueron entrelazando durante siglos.

Particular hincapié hace Villalobos en denunciar la mitología que se ha tejido en torno a la Guerra de Arauco -a partir del poema épico de Ercilla, principalmente-, como un evento que habría ayudado a formar el concepto de una supuesta "raza guerrera", algo que otorgaría cierta excepcionalidad antropológica al pueblo araucano o mapuche. Un mito que incluso se ha extendido, erróneamente según el historiador, hacia el discurso nacional chileno en todos sus niveles.

El historiador denuncia, por otra parte, el uso abusivo que se hace hoy de vocablos como "Estado" para hablar de la organización social de los araucanos al momento de la llegada de los españoles, y de las palabras "libertad" e "independencia", con que eran tratados y definidos, luego de la conquista, por diversos textos jurídicos de la corona española y actos del gobierno local. Se los interpreta hoy, por diversas corrientes indigenistas, de manera ideológica con una intencionalidad que nunca tuvieron, pues se trata de conceptos cuyo significado actual es muy distinto al de hace tres o cuatro siglos.

El esfuerzo desmitificador constante de este historiador en un tema tan sensible, a veces realizado con vehemencia, ímpetu y arrebato, le ha acarreado impopularidad en algunos sectores y lo sitúa a contrapelo de corrientes de opinión dominantes que ha logrado capturar el discurso indigenista. Pero su tesis de trabajo en torno a la historia araucana se sustenta en una investigación difícil de desmentir toda vez que está realizada con metodología científica que no permite interpretaciones antojadizas de las fuentes.

CUAN BUENO ERA MI METRO.


Nicolás Luco
pone el grito en el cielo por los cantantes, pero de todo hay en el Metro del Señor. Es raro el día en que uno no se encuentre con vendedores de helados, de agujas para ciegos, de gomitas de eucaliptus...

En una epístola aparecida en este mismo diario, mi dilecto amigo Nicolás Luco se queja, con razón, de la música estridente que por estos días campea en los vagones del Metro. Para colmo de males, algunos intérpretes se acompañan con altoparlantes, lo que hace imposible concentrarse en la lectura o ensimismarse en los propios pensamientos. Sé de un señor que, para leer tranquilo una buena novela, ha viajado desde Maipú hasta Puente Alto, y ha vuelto feliz de la vida porque nadie lo privó de placer tan íntimo y exquisito.

Nicolás Luco pone el grito en el cielo por los cantantes, pero de todo hay en el Metro del Señor. Es raro el día en que uno no se encuentre con vendedores de helados, de agujas para ciegos, de gomitas de eucaliptus...

Leo en la estación Irarrázaval las normas de seguridad que rigen, por Decreto Supremo de 1975, en la Red Metro. No veo una prohibición tajante para los músicos, pero en el segundo punto dice que los pasajeros deben respetar estas normas, "evitando realizar actos que perjudiquen el buen servicio, que sean contrarios a la moral o las buenas costumbres o que pongan en riesgo a terceros, como asimismo utilizar los servicios de transporte de cualquier forma que genere incomodidades, molestias o dificulte el uso del servicio a otras personas". ¿Habrá leído alguien estas normas? Qué importa... Mi amigo Luco es la voz del que clama en los andenes. A los otros pasajeros les da lo mismo. Con los audífonos en sus oídos escuchan sus propias melodías y no advierten que la bulla marcha sobre rueda