martes, 22 de agosto de 2017

Cuando entres en la vida de alguien, procura que sea por la puerta delantera

Quizás todo lo que hacemos en la vida no es honesto, cometemos errores, de manera consciente e inconsciente, son simples acciones, las cuales en mayor o menor grado, tienen sus efectos.

" Si no puedes ser lo que eres, sé con sinceridad lo que puedas. Henrik johan Ibsen "

Todos procuramos mantener relaciones que nos aporten aquello que creemos necesitar, aunque muchas veces, terminamos involucrados en situaciones en las cuales no somos realmente valorados, no ocupamos el lugar que creemos merecer y aceptamos ésta situación, por cobardía, por temor o por simple conformidad, pero terminamos jugando roles secundarios en vidas de personas que son protagonistas en la nuestra.

Cuando entres en la vida de alguien, cuando desees ser parte de eso, procura que sea siempre por la puerta grande, por el frente, por la delantera, donde no tengas que esconderte, mentir o justificarte, te lo mereces, es lo justo, no puede valorarte nadie si tú no has preservado tu propio respeto.

" La sinceridad es la raíz de todas las virtudes. John Ruskin "

No sabemos a ciencia cierta lo que nos tocará enfrentar en la vida, algunas veces todo sale como lo esperamos, pero otras veces no, terminamos involucrados en situaciones en las cuales predomina el corazón y las emociones, y la razón queda un tanto rezagada, eso no nos hace malas personas, simplemente la vida se nos complica un poco.

Cuando entramos por la puerta trasera en la vida de alguien, generalmente alguien resulta lastimado, existen personas involucradas a las cuales no les resulta beneficiosa nuestra presencia y de hecho puede pasar que entraremos y saldremos y jamás se darán cuenta, en estos casos solo queda el recuerdo y el sufrimiento que cesará con el tiempo.

" Su sinceridad cuidadosamente calculada es casi indistinguible de la cosa real. Richard Russo "

Aunque normalmente no lo asociamos, la sinceridad es vital en cualquier relación, perdure o no, cuando iniciamos una relación desde el engaño, estamos encaminados directamente al fracaso, por un tema de sentido común, de paz interior y de interés real en la persona en la cual nos fijamos, si no somos capaces de iniciar un encuentro de forma transparente, difícilmente podremos seguir adelante y tener un desempeño honesto y genuino, sin contar el corto camino de las mentiras.

La llave que abre todas tus puertas

No importa cuales sean las circunstancias, el comienzo es la señal de toda historia, y aunque algunas tengas momentos muy aparatosos, lo importante es que sea real, clara, que no necesite alimentarse de mentiras, misterios e intrigas, si es que en realidad se desea continuar con ello, pues si puede resultar muy emocionante, no debemos olvidar que todo comienzo lo es, luego se hará insostenible y agotador.

Si salir de la vida de alguien es una decisión que marcará nuestra vida, entrar lo hará aún más, por lo que procuremos que sea de la mejor manera, en armonía, con transparencia y con el protagonismo que nos merecemos como seres humanos

Quien te ama...

La Tristeza y la increible oportunidad que nos ofrece.

LA TRISTEZA Y LA INCREÍBLE OPORTUNIDAD QUE NOS OFRECE

Todos hemos pasado, pasamos y pasaremos situaciones complicadas en la vida, eso es inevitable y una aceptación a esta circunstancia ya es un gran pasado dado. Pero la pregunta es, se puede trascender la tristeza? Se puede hacer de la propia tristeza una una increíble oportunidad?

La respuesta es clara, sí. Lo primero que hay que tener clara es la impermeabilidad de las cosas, es decir, la vida es un constante cambio. Hoy te marcha todo bien? Disfrútalo, te llegan cosas buenas a tu vida porque te lo has trabajado, pero no te aferres a ellas, no te crees una identidad personal acorde a lo que tienes, porque todo, antes y después cambiará. Si te identificas con lo que tienes, trabajo, reconocimiento, belleza… cuando no esté, quién eres tú? Llega el vacío.
Todo esto es absolutamente igual en el caso contrario, sufres? Respira, relájate y mira asombrado ante la vida porque todo se mueve, todo evoluciona y esa situación también se irá.
Si aceptas este primer principio, tu vida se puede convertir en una maravillosa danza, sabiendo que tú como esencia, como consciencia eres inamovible, no cambias, eres impenetrable, pero las situaciones cotidianas que nos tocan vivir sí, y fluyes, y gozas, y te sientes vivo.

Pero esto no es lo más importante de la tristeza. Lo más importante es que cualquier sensación de sufrimiento, tristeza y vacío es una invitación maravillosa y una bocanada de aire magnífica a reencontrarte contigo mismo. Cuando en tu vida todo marcha de forma rutinaria, y te mantienes en una cómoda zona de confort, no existe la profunda reflexión, la maravillosa meditación, el autoconocimiento, caminas en modo automático, haces lo mismo todos los días, no despiertas; en cambio, cuando tocas fondo, cuando estás mal, algo resuena en tu interior pidiendo reflexión. Ese sufrimiento ha sido justo lo que necesitas para mirar hacia dentro y encontrarte contigo mismo, volverte a preguntar quién eres, qué quieres en la vida, cuál es tu camino…

Por ello, la creencia que tenemos sobre el sufrimiento y la tristeza, nos genera ya de por sí más sufrimiento porque juzgamos lo que esta palabra significa y conlleva. Sufrir, tocar fondo, significa apertura, evolución, crecimiento personal… y nadie se puede escapar de esto. La vida te lo pone por y para ello, no lo temas.

Por todo ello, experimenta, disfruta, cáete, ríe, ama, juega, llora, acierta y equivócate. La vida es cambio. La vida son experiencias, y las experiencias hay que vivirlas y exprimirlas para madurar. Y dentro del cambio, cuando te llegue la parte “mala”, respira, y entiende que es una parte más del juego. Del juego maravilloso de la vida.

Todo cambia, menos tu consciencia.
Exprime la vida.

NI TU NI YO SOMOS LOS MISMOS.

FILOSOFIA Cuento.

El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente.
Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
–¿No estás enfadado, señor?
–No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
–¿Por qué?
Y el Buda dijo:
–Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.

*El Maestro dice: Para el que sabe ver, todo es transitorio,
para el que sabe amar, todo es perdonable.

Lo que hizo falta


La historia de la discusión de un hijo con su padre antes de marcharse de su casa...

De adeveras te lo digo: me voy padre de tu casa… Lo digo así, ¡de tu casa!, porque no la siento mía. Porque aunque aquí he vivido desde el día en que nací, cuando empecé a comprender, comprendí, debo decirlo así, comprendí que con nacer no basta para ser tu hijo, para tener tu ternura y para tener tu cariño. Y por eso me voy, y ¡gracias! lo digo sinceramente, nada me faltó a tu lado, ni la casa, ni la escuela, ni el juguete favorito, ni la ropa que hoy me viste o el coche que ayer usé…

Pero, ¿soy tan ambicioso, parezco tan exigente si te digo que no basta, que no fue suficiente ni el dinero, ni la ropa, ni ese coche, ni esta casa, porque quiero -por que siempre quise- algo más que no me diste? Y tu abultada cartera, fuente siempre surtidora de remedios materiales, nunca tuvo los billetes para comprar un solo minuto de tu atención necesaria, de tu tiempo fundamental para ocuparte de mí.

Pensarás que fui un buen hijo, ¡Claro! porque nunca te enterabas: ¿Sabes que troné en la escuela, que termine con mi novia y corrí una borrachera en antros de mala nota, que probé la marihuana, que hacia pinta en el colegio, o que le robé a mama? No, no lo sabes, nunca hubo tiempo de pensar en cosas triviales; total, dices que “los adolescentes somos traviesos y flojos, pero que al hacernos hombres enderezamos los pasos”

¡Te equivocas no era el caso! y toda mi rebeldía era un grito de llamada al que nunca respondiste, el quizá tu ni oíste… Y si tú me preguntas en que punto me fallaste, solo podría responderte: ¡Me faltaste! Pero ¿para que le sigo? Ya no es hora para quejas. Faltó… lo que me hizo falta, ¿Qué, que voy a hacer? ¡Quien sabe! ¿Qué a dónde he de ir? ¡No importa! ¿Qué de donde hallaré el dinero para pagar esta vida a la que me has acostumbrado? No puedes creer que viva sin aire acondicionado, sin vehículo a la puerta, sin “feria” para la disco, sin las chicas, sin las fiestas, sin un padre involucrado en industrias y otras empresas, que es importante en política y que frecuenta altas esferas.

¿Qué no he de vivir sin todo esto? ¿Qué así mi vida esta hecha? ¿Y quién dijo que era vida la estancia en estos salones de los que sales y entras, donde nunca puedo verte ni decirte: “Papi hoy si te quedas”? Nunca he vivido en tu casa, nunca ha sido vida ésta. Ahora es que voy a vivir fuera de aquí, lejos de aquí, sin la esperanza de que un día vengas a mi…y nunca llegues.

Me voy padre, tus negocios en inversiones de amor se han ido a la bancarota y declaras la quiebra en el comercio de mi amor. Pagaste caro y seguirás pagando, y hoy pierdes casi toda la inversión. Pero si sacas en venta los pocos bienes que quedan, para salvar el negocio, ¡me propongo como socio! Y atiende bien a mi oferta que no habrá mejor postor. Yo te compro para padre, el tiempo que no tuviste para dárselo a tu hijo. Te lo compro todo, para gozarlo, todo ese cariño inútil que nunca supiste usar. Pagaré bien por tu risa, por tu palabra, por tu sonrisa, y pagaré más por tu caricia, tu preocupación, tu celo, tu cariño y por tu amor. ¡Te los compro!, ¡Te los compro todos!, y aunque no se bien de finanzas, podré ser un buen comprador.

Y si te vendes para padre, ¡YO TE PAGO MI CORAZÓN!.

lunes, 21 de agosto de 2017

Un Cafe y una Sonrisa.


Una breve historia que nos permite comprender que la felicidad no es una estación de llegada, sino un modo de viajar...

...Soy madre de tres hijos de 14, 12 y 3 años, y recientemente terminé mi carrera universitaria.

La última clase que tomé fue Sociología. La maestra estaba muy inspirada con las cualidades que yo deseaba ver, con las cuales cada ser humano había sido agraciado.

Su último proyecto fue titulado "SONRÍE". Pidió a la clase que saliera y le sonriera a tres personas y documentaran sus reacciones.

Yo soy una persona muy amistosa y siempre sonrío a todos y digo "hola", así es que pensé que esto sería "pan comido", literalmente.

Tan pronto nos fue asignado el proyecto, mi esposo, mi hijo pequeño y yo fuimos a McDonald"s una fría mañana de Marzo, era la manera de compartir un tiempo de juego con nuestro hijo.

Estábamos formados esperando ser atendidos, cuando de repente todos se hicieron para atrás, incluso mi esposo. Yo no me moví ni una pulgada y un abrumador sentimiento de pánico me envolvió cuando di vuelta para ver qué pasaba.

Cuando giré percibí un horrible olor a "cuerpo sucio" y junto a mí, vi que estaban parados dos hombres pobres; cuando miré al pequeño hombre que estaba cerca de mí, él sonreía, sus hermosos ojos azul cielo estaban llenos de la luz de Dios buscando aceptación.

Dijo "Buen día", mientras contaba las pocas monedas que traía. El segundo hombre manoteaba junto a su amigo -creo que era retrasado mental- y el hombre de ojos azules era su salvación.

Contuve las lágrimas. La joven despachadora le pregunto qué quería y él dijo: "Café; es todo, señorita" porque era para lo único que tenían, ya que si querían sentarse en el restaurante para calentarse un poco, tenían que consumir algo.

Entonces, realmente lo sentí, el impulso fue muy grande, casi alcanzo al pequeño hombre para abrazarlo, fue entonces que sentí todas las miradas en mí, juzgando mi acción.

Sonreí y le pedí a la joven despachadora que me diera dos desayunos más en bandeja separada y caminé hacia la mesa donde estaban los dos hombres sentados, puse la bandeja en su mesa y mi mano sobre la mano fría del pequeño hombre; él me miró con lágrimas en los ojos y dijo "¡Gracias!".

Me incliné dando palmaditas en su mano y le dije "No lo hice por ustedes, DIOS está aquí actuando a través de mí para darles esperanza".

Comencé a llorar mientras caminaba para reunirme con mi esposo e hijo. Cuando me senté, mi marido sonrió y dijo "Es por eso que DIOS te dio para mí, cariño, para darme esperanza".

Nos tomamos de las manos por un momento y en ese instante supimos la Gracia con la que fuimos bendecidos para ser capaces de dar.

Regresé a la universidad durante la última clase nocturna, con esta historia en mano. Entregué mi proyecto y la instructora lo leyó, entonces me miró y preguntó "¿Puedo compartir esto?"... yo asentí lentamente mientras ella pedía la atención de la clase.

Comenzó a leer y me di cuenta que nosotros, como seres humanos y siendo parte de Dios, compartimos esta necesidad para sanar a la gente y ser sanados. A mi manera, se lo hice sentir a la gente en McDonald"s, a mi esposo, hijo, a la maestra y a cada alma en el salón de clases, esa última noche como estudiante.

Me gradué con una de las lecciones mas grandes que jamás hubiera aprendido: ACEPTACIÓN INCONDICIONAL

Auxilio en la lluvia.


Una historia de ayuda desinteresada con un final inesperado... Empezó con el auxilio a una señora de edad avanzada en una noche de lluvia...

Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer de edad avanzada estaba parada en el acotamiento de una autopista, tratando de soportar una fuerte tormenta. Su coche se había descompuesto y ella necesitaba desesperadamente que la llevaran.

Toda mojada, ella decidió detener el próximo coche.

Un joven se detuvo a ayudarla, a pesar de la fuerte lluvia.

El joven la llevó a un lugar seguro, la ayudó a obtener asistencia y la puso en un taxi. Ella parecía estar bastante apurada, así que anotó la dirección del joven, le agradeció y se fué.

Siete días pasaron, cuando tocaron la puerta de su casa. Para su sorpresa, un televisor pantalla gigante a color le fue entregado por correo a su casa. Tenía una nota especial adjunta al paquete. Esta decía:

"Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no solo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció Usted. Gracias a Usted pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. DIOS lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente.

Sinceramente, la Sra. Fernández"

El consejo de la historia:
¡No esperes nada a cambio cuando ayudes a otros!.